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Una hazaña de ingenio

Todo sucedió en una de las primaveras de entre 1936 a 1939, en un pueblo alcarreño llamado Checa.

Un guardia civil de nombre Toribio, natural de un pueblo cercano (Orea), estaba casado con una mujer checana que era mi tía-bisabuela Saturnina. Estando el susodicho destacado en el acuartelamiento de Orea, le fue encomendada la misión de detener al alcalde de Checa llamado Cristino, que a su vez era amigo suyo.

Esta orden entrañaba una doble situación: si detenía al alcalde, éste corría un alto riesgo de ser fusilado; pero, por el contrario, de no cumplirla, Toribio podía ser víctima de fuertes represalias. Ante la difícil situación se ingenió la forma de que quien le acompañase no conociera a Cristino.

Una mañana, junto a su compañero, viajó a Checa para cumplir dicha misión y detenerlo. Al llegar al pueblo, se lo encontró de cara y muy hábilmente le adelantó el saludo dándole los buenos días pero cambiándole el nombre. Éste se percató del mensaje y sin dar lugar a que lo encontraran desapareció.

Por mucho que preguntaron nadie sabía nada de su paradero. De esta manera se salvaron las dos partes y sus muertes llegaron fruto del inexorable paso del tiempo.

ALICIA GARDEL FERRER, 2º A de Bachillerato

Castilmimbre. Alcarria

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